-La barra es una de las más ambicionas de la calle Laurel. Además de las especialidades, se puede disfrutar de gambas rebozadas, tigres, emparedados mixtos, pimiento del piquillo relleno de carne o bacalao, bacalao rebozado con pimiento casero, croquetas de jamón serrano, empenadillas, rollitos de lomo y queso, alitas de pollo fritas, salchichón fresco al vino blanco, morcilla de Burgos, tapitas de callos...
-El bar combina tradición y modernidad en sus pinchos. Los fines de semana también se pueden pedir brochetas de calamar y gamba, calamares y huevos rellenos. Por cierto, hay una novedad, el pincho 'el logroñés'. Es una rebanada de pan de hogaza tostada con jamón serrano y queso.
-La música es la guinda del bar: al mediodía, canciones de los años 50; por la tarde, música de los 60; y los domingos -de 13,30 a 16 horas- el protagonista es el inolvidable Pepe Blanco y su incondicional Carmen Morel. ¡No hay jota que no se escuche en el Gárgonich!
-Para no pasar sed Gárgonich ofrece cosechero con sabor a bodega (tintos de La Serna, Ábalos, San Vicente, Elciego...; rosado Ilurce de Alfaro) crianzas de prestigio y novedosos blancos y rosados con premios merecidos y que vienen empujando fuerte en el mercado actual.
-Si dejas bote, el Gárgonich no se queda impasible porque..., ¡sonará un cencerro! ¿Todavía no lo has probado?